Paolo Rocca encendió la luz de alerta. “Mientras el año pasado importábamos 5.000 lavarropas por mes, en 2025 el nivel mensual subió a 87.000; algo similar sucede con las importaciones de heladeras, que pasaron de 10.000 a 80.000 por mes”, dijo el CEO del Grupo Techint el 13 de noviembre pasado en la conferencia anual que organiza la Unión Industrial Argentina (UIA). “Eso está llevando a muchos a la opción entre seguir produciendo o cerrar y usar la cadena comercial solo para distribuir material importado”, agregó.
La alternativa planteada por Rocca pareció anticiparse a la reciente decisión de Whirlpool. Esa empresa anunció la semana pasada el cierre de su fábrica de lavarropas en Pilar que había inaugurado en 2022. Tras el despido de 220 trabajadores, Whirlpool anunció que avanzará hacia una operación más comercial que de fabricación, un eufemismo que anticipa que las importaciones le ganarán terreno a la producción.
El derrotero de Whirlpool está lejos de ser un caso aislado en el sector de electrodomésticos y línea blanca. A comienzos de noviembre, Electrolux prorrogó hasta fin de año el régimen de suspensiones rotativas que implementó para 400 operarios, una decisión que busca evitar, al menos en el corto plazo, una ola de despidos. En tanto, también el mes pasado la filial de la mexicana Mabe cerró su producción de cocinas, lavarropas y secarropas en la planta de Río Segundo para concentrar su estructura en la fábrica de Luque, otra localidad de Córdoba. Ese proceso de achique afecta a más de 200 trabajadores.
En el sector es un secreto a voces que de mantenerse las actuales condiciones, los cierres y despidos podrían multiplicarse en los próximos meses. “En lavarropas hoy estamos trabajando al 50% de capacidad en un turno, mientras en heladeras, rubro en el que habíamos llegado a trabajar un turno y medio, hoy estamos con un solo turno y 60% de capacidad”, dijo a El Economista Alejandro Schvartz, dueño de Visuar, una empresa que produce en su planta de Cañuelas heladeras, lavarropas, hornos de microondas y aspiradoras para Samsung, y pequeños electrodomésticos para su marca propia Smartlife. “En personal ya somos 10% menos que a principios de este año: se está haciendo muy difícil mantener la cantidad de empleados porque entran cada vez más productos a precios irrisorios y hay una sobreoferta que va a durar”, agregó.
Caída de las ventas, avalancha de importaciones y costos de producción en alza. Esos tres factores entrelazados vienen ahondando la crisis de un sector que emplea a unos 15.000 trabajadores en Argentina. ¿Cuál es el escenario actual y qué expectativas hay para esas tres variables?
Consumo: sin cuotas, no hay paraíso
Luego de una fuerte recuperación entre octubre de 2024 y mayo de este año impulsada por la mejora parcial de los ingresos reales y, sobre todo, por la reaparición de las ventas en cuotas, el consumo volvió a frenarse en los últimos seis meses.
- Según se desprende de la Encuesta de comercios de electrodomésticos y artículos para el hogar elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), las ventas a precios corrientes (en valores nominales) de septiembre fueron 25% inferiores a las del pico alcanzado en mayo. Sin datos oficiales, esa tendencia a la baja se habría mantenido en octubre y noviembre, según el consenso del sector.
“En unidades, el nivel de consumo de este año está un poco por arriba del 2024, pero con un ticket muchísimo más bajo”, dijo Schvartz. “La razón es que si, por ejemplo, a una persona se le rompe un lavarropas, puede encontrar en el mercado un automático chino de menor calidad por 400.000 pesos, menos de la mitad del precio de los de las marcas más conocidas: sin la posibilidad de comprar en cuotas, la gente no tiene más remedio que optar por la alternativa más económica, y eso explica gran parte de la caída de las ventas medidas en pesos a partir de junio”, añadió.

La drástica suba de las tasas de interés para contener al dólar en los meses previos a las elecciones parlamentarias derivó, entre otros efectos, en la desaparición de las ofertas para compras en cuotas sin interés o a tasas bajas. “Falta una recuperación de los ingresos reales para dinamizar el mercado o que sigan bajando las tasas para que reaparezca nuevamente el crédito, que es un traccionador muy fuerte del consumo en este rubro”, dijo a El Economista Sergio Doldan, vicepresidente de la Cámara de la Refrigeración y el Aire Acondicionado (CAIRAA), y director comercial de Autosal, firma que fabrica los productos Koinoor y Columbia.
En el tercer trimestre de este año las compras con tarjetas de crédito representaron el 54,9% de las ventas totales de electrodomésticos, según el Indec. “Se nota la reacción del consumo cuando se ofrecen planes de cuota sin interés o con tasas muy bajas”, dijo Doldan. “Sin eso, hoy estamos muy lejos de los niveles normales de consumo de electrodomésticos”, añadió.
Avalancha de importaciones: ¿freno a la vista?
Aún con el descenso de las ventas, las importaciones, provenientes en su gran mayoría de China, no paran de crecer. Según un reciente informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), las importaciones de lavarropas automáticos pasaron de 51.000 unidades en 2023 a 916.000 en los primeros diez meses de 2025, mientras que en el mismo período las heladeras saltaron de 76.000 a 771.000.
Esa avalancha viene siendo impulsada por varios factores. Al contexto de tipo de cambio artificialmente atrasado para intentar apurar el proceso de desinflación, el gobierno de Javier Milei sumó en mayo del año pasado una reducción del 35% al 20% de los aranceles de importación para heladeras y lavarropas. Además, en julio pasado entró en vigencia un esquema digital que permite incorporar por primera vez al régimen de equipaje tradicional a productos adquiridos en el extranjero de la denominada “línea blanca”, como heladeras, lavarropas y cocinas. “Por la situación económica general, la gente no está en condiciones de salir a comprar un producto de 1 millón de pesos al contado, y eso está provocando un desplazamiento de la producción nacional hacia productos importados de menor calidad”, dijo Schvartz.
No obstante, esa oleada podría empezar a moderarse en los próximos meses. “Las importaciones siguen creciendo pese a la caída de las ventas debido a que se trata de operaciones que se cerraron en abril o mayo, cuando el consumo todavía estaba alto”, dijo Schvartz. “La orden de compra se emite de 60 a 90 días antes del embarque, y después hay otro período similar de tránsito marítimo antes de llegar al país: recién en noviembre, diciembre o enero probablemente se vea que las importaciones bajen un poco porque ahí se verá reflejada la caída del consumo a partir de junio”.
Cancha inclinada
La oleada de importaciones a bajo costo representa un claro beneficio para los consumidores. Según un estudio de Analytica, desde noviembre de 2023 a la actualidad los precios de los electrodomésticos acumularon un alza que está 50% por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Ciudad de Buenos Aires. Ese abaratamiento relativo llega en algunos casos a caída nominales de precios. Según la consultora especializada en consumo NielsenIQ, los lavarropas tenían en octubre precios 20% más bajos que doce meses atrás.
Además de la entrada de productos de menor calidad, las importaciones presionaron hacia abajo los precios de los fabricantes locales ante la necesidad de liquidar stock. “Hoy hay un sobre stock en todo el mercado porque las importaciones crecieron de golpe”, dijo Schvartz. “Con eso, hay un costo de almacenaje alto: tener 10.000 o 15.000 heladeras de más en un depósito ocupa mucho espacio y genera muchos extra costos”, añadió.
Aún así, ese ajuste de los precios tiene como límite concreto altos costos de producción. “Producir una heladera en Argentina tiene un costo entre 35% y 40% mayor que importarla de China, y la principal razón de esa brecha es la alta carga tributaria”, dijo Doldan. “Además de impuestos distorsivos como Ingresos Brutos que se pagan en toda la cadena, está, por ejemplo, el Impuesto de Seguridad e Higiene, que conceptualmente debiera ser el costo de la inspección pero pasó a ser un porcentaje de la facturación”. Con eso, Doldan señaló que mientras la carga tributaria de un producto fabricado en Argentina representa el 31% del precio, en Brasil es del 12% y en México, del 11%.
No obstante, el peso de los impuestos está lejos de ser el único factor que encarece la producción local. “Además de los costos laborales, está el de financiamiento: mientras en México es del 5% anual, en Argentina, incluso con la baja de tasas que tuvimos en las últimas semanas, sigue estando por arriba del 30%”, señaló Doldan. “Por último, están los costos logísticos: mientras mover un camión desde Buenos Aires a San Luis cuesta U$S 1.000, un flete a China cuesta U$S 1.400. No hay relación”, agregó.
Ese marco de cancha inclinada, que impide competir en al menos un marco de relativa paridad con las importaciones, amenaza profundizar la crisis productiva del sector. “La industria de electrodomésticos argentina puede competir contra Brasil, México y Colombia -los otros tres países de la región donde hay producción-, pero no con China”, dijo Schvartz. “Hubiera sido mejor que se le dé a la industria las condiciones que necesita para mejorar su competitividad y a partir de ahí se abra la competencia, pero se hizo todo en otro orden y eso está afectando mucho”.
Como ocurrió en otras etapas de la historia argentina, la actual apertura abrupta de las importaciones proyecta dos efectos contrapuestos.
Por un lado, la baja de precios implica un beneficio de corto plazo para los consumidores. Por el otro, la caída de la producción amenaza con profundizar la ola de despidos en el sector. “El gobierno plantea las reformas laboral y tributaria como solución, pero esas leyes, que pueden ayudar en algunas cosas, no creo que sean suficientes: si este esquema se mantiene, habrá una caída importantísima de la matriz productiva y las empresas irán migrando para convertirse en importadoras”, dijo Schvartz.
- “La gran pregunta es: si la industria tiende a achicarse tanto e ir desapareciendo, ¿quiénes van a ser los consumidores en el mediano plazo?”, señala.


