Mientras se anotó un temblor en el mundo, con salida de activos volátiles y riesgosos, Argentina arrancó diciembre con tranquilidad en el mercado cambiario, con el BCRA recuperando reservas, con los bonos sostenidos y riesgo país inmóvil y con leve suba en la Bolsa porteña, reflejando un día mixto para los ADR argentinos.
Este día si se quiere bastante estático a nivel local solo vino complicado con un tema que preocupa, y mucho, a la población que se sigue arrastrando con niveles de ingresos miserables: casi todas las consultoras indican que noviembre tuvo la inflación mensual más alta desde mayo (últimos seis meses) y con el agregado de un diciembre que se inició con subas importantes en precios regulados, que van del 3,5% al 14%, lo cual estrangulará todavía más a los asalariados.
Habrá que esperar hasta el jueves 11 de diciembre para que el Indec anuncie el dato oficial del IPC de noviembre, pero como adelanto hubo números en las consultoras que asustaron: Analytica estimó 2,3% (igual que octubre), pero C&T midió 2,4%, EcoGo 2,5% y LCG llegó a nada menos que 3%. Y debe recordarse que son tantas las protestas que se escuchan en la calle que Marco Lavagna armó un sitio especial para que cada quién se arme su propia variación de precios, según lo que consume.
Veremos qué número da el Indec, pero si fuera del 2,3%, que es la estimación menor, ya tenemos que en noviembre todas las inversiones principales resultaron negativas, dado que la tasa de los plazos fijos pagó 2,2%, los bonos 1,8%, la Bolsa subió 1% y el dólar terminó con una baja del 0,1%, por lo que todo lo financiero perdió. Y hay grandes chances de que en diciembre ocurra algo parecido.
Sin embargo, debe destacarse algo importante: a lo largo de las últimas cuatro ruedas ocurrieron en el exterior diferentes eventos que generaron una fuerte inquietud en los inversores. Lo que movió más el amperímetro fue una modificación en la política monetaria de Japón, ya que un funcionario del BoJ insinuó con que ese pais subirá su tasa de interés, provocando gran movimiento porque hay un gran carry trade apalancado en el yen.
También causó gran incertidumbre el fallo (supuestamente por problemas de refrigeración) que tuvo Yearn Finance (YFI, protocolo de Finanzas Descentralizadas DeFi), agregador de rendimiento automatizado sobre el que pivotea el mercado de Chicago. Eso generó una gran duda, con caída de valores por liquidación masiva de posiciones largas apalancadas (inversores que esperaban subas y compraron con dinero prestado).
Todo ese combo generó una incertidumbre de tal grado que en el exterior hubo huida de lo volátil y riesgoso, como por ejemplo las criptomonedas, provocando un desplome de hasta el 9% en los valores de ese panel (con el Bitcoin hundiéndose de US$ 91.000 a US$ 84.700). Y al mismo tiempo se acentuó la demanda de metales preciosos como refugio, con una suba moderada para el oro, pero con un salto del 4,5% para la onza de plata, que alcanzó otro récord histórico, ya mordiendo los US$ 60 por onza, casi cuatro veces lo que valía hace 40 meses.
El descalabro externo terminó afectando incluso el precio contado de los bonos de la Fed. Por esa razón hubo una sorpresiva suba en las tasas largas norteamericanas, algo que ocurre a apenas nueve días de que la Fed defina que hará con su tasa base (se espera que probablemente la baje de 4% a 3,75% anual). Sin embargo, las tasas largas fueron en dirección opuesta, con subas, ya que se pagó 3,6% anual a 1 año de plazo, 3,7% anual a 5 años, 4,1% anual a 10 años y 4,7% anual a 30 años. Y, con eso como base, en el exterior el dólar subió 0,4% en Brasil, 0,3% contra la libra 0,1% en Suiza y México, no cambió en Chile y China y bajo 0,1% contra el euro y 0,4% contra el yen.
El mercado cambiario local funcionó con relativa tranquilidad. Con el dólar oficial a $1.474,07, el BCRA no intervino en el mercado de cambios, mientras que al final del día la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 1.462 millones, luego del pago por US$ 1.000 millones del Bopreal BPY26 (bono de importadores) que se había contabilizado el viernes, pero que este lunes fue recolocado por los inversores locales sobre todo en acciones y parte en bonos.
Con ese movimiento, el dólar oficial bajó $12,52 hasta $1.475,07, el blue subió $10 hasta $1.445, el Senebi subió 67 centavos hasta $1.481,50, el MEP se hundió $22,86 hasta $1.474,03 y el contado con liqui cayó $22,04 hasta $1.509. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue negativa en 2% y la del CCL y el mayorista fue de 4%.
Hubo sí un elemento que está buscando el ministro Luis Caputo: continuó la descompresión de tasas pasivas (por ahora las activas no se mueven demasiado, siguen altas). pero en lo que se paga por los plazos fijos, por plata chica la tasa cedió de 28,3% a 28% (con mínimo del 22% en bancos grandes y máximo del 32% en bancos chicos) y por plata grande se achicó de 36,8% a 36,4%. Y debe entenderse que, con la actual inflación a la suba, estas tasas se están colocando en los bancos grandes en terreno negativo: se pierde plata haciendo plazos fijos a 30 días.
En títulos públicos, parte de lo que se pagó del Bopreal fue a ese canal, por lo que, con doble volumen, los bonos argentinos subieron 0,1%, pero el riesgo país siguen sin moverse, ya que está clavado en 648 puntos básicos. Con el ex ministro de Economía de la convertibilidad Domingo Cavallo advirtiendo que se debe abandonar la política cambiaria actual, ir a la flotación y, con un dólar más alto, hacer que el BCRA compre reservas, como una prioridad absoluta.
En papeles privados, los mercados externos mostraron en general números negativos. Hubo rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow bajó 0,7%, el S&P cedió 0,4% y el Nasdaq achicó 0,3%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo bajó 0,4% y la Bolsa de México cedió 0,3%.
En el mercado bursátil local, sin embargo, con $110.248 millones de pesos operados en acciones y $152.010 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1,2%. En tanto que los ADR argentinos cerraron mixtos, con suba del 1% al 5% para Central Puerto, Edenor, BBVA y Supervielle; y bajas del 2% al 6% para Bioceres, Cresud e IRSA.
Finalmente, en commodities, el petróleo repuntó 0,5% por problemas en el Mar Negro. Los metales preciosos siguen volando, récord tras récord. Los metales básicos actuaron firmes. En Chicago, el trigo mejoró apenas, pero hubo bajas para el maíz y la soja. En Rosario, en cambio, hubo precios firmes para el sorgo y para el trigo, con avance para la soja, suba suave para el girasol y baja para el maíz. Y, como anticipamos, el elemento más tajante fue el desplome de las criptomonedas, ya que el Bitcoin se hundió 6,7%, con caídas de hasta el 9% en el resto los valores de ese panel.


