Pese a ser la vicepresidenta, Victoria Villarruel mantiene una agenda paralela a la del Gobierno. Tras la ruptura con el presidente Javier Milei -que estalló en julio, cuando él la tildó de “traidora”-, quedó excluida de la gestión y sin horizonte de recomposición del vínculo.
En lo inmediato, tiene previsto reunirse con Patricia Bullrich este viernes al mediodía. La presidenta del Senado y la futura senadora se verán a solas, luego del fuerte enfrentamiento que mantuvieron también en julio. Ambas partes deslizan que será un encuentro cordial. A partir de diciembre, cuando asuma el nuevo Congreso, deberán convivir. Y Bullrich no será una senadora más, sino la jefa de bloque de La Libertad Avanza.
El entorno de Villarruel asegura que es muy temprano para pensar en 2027 y que los contactos con senadores se dan en calidad de legisladores y no de armadores. Sin embargo, también afirman que le podría ir bien en una eventual elección.
Bullrich, el eje del conflicto
Bullrich debe presentarse este viernes en el Senado, alrededor de las 11, para cumplir con los trámites previos a su asunción: firma, foto e ingreso. A partir de esa excusa surgió la posibilidad del encuentro. “Fue un poco mutuo”, dice una fuente del equipo de Villarruel, que aclara que no hay un temario definido.

Por el contrario, en la entrevista con Radio Mitre en la que anunció la reunión, Bullrich afirmó: “Me llamó el secretario parlamentario y me dijo que la vice quería hablar conmigo”. Ambos equipos anticipan una reunión institucional; desde el entorno de Bullrich remarcan que van sin ánimos de confrontar.
En el entorno de Villarruel minimizan el cruce previo entre ambas, cuando la ministra la acusó de “cómplice del kirchnerismo” por presidir una sesión que consideraba autoconvocada, y Villarruel le respondió recordándole su paso por “orgas terroristas” y su tradición de “pulular de partido en partido”. “Martín Menem había hecho lo mismo y no lo trataron de traidor”, advierten cerca de la vicepresidenta.
Después del 10 de diciembre, Villarruel y Bullrich deberán convivir en el Senado. El entorno de la vicepresidenta se encuentra a la espera de conocer quién será el interlocutor del Gobierno en la Cámara alta. Además de Bullrich, mencionan como posible nexo al flamante ministro del Interior, Diego Santilli, con quien Villarruel compartió dos años en Diputados, entre 2021 y 2023.

“El comportamiento en el Senado es distinto al de Diputados”, subrayan en su entorno, en alusión al tono más respetuoso que suele primar en la Cámara alta, aunque advierten con ironía que el control de los micrófonos lo tiene la presidenta.
Leonardo Fredes, periodista acreditado en el Congreso, considera que la confrontación podría ser inevitable: “En algún momento, Bullrich podría querer meterse en el tema administrativo para premiar o castigar a senadores por el apoyo a proyectos y ahí va a haber fricción porque Villarruel no quiere ceder en ese área”.
Mientras tanto, Bullrich avanza con la conformación de la bancada. Ya se llevó una senadora y ocho diputados del PRO al bloque de La Libertad Avanza. En el entorno de Villarruel admiten que está “excluida” del Gobierno. “No se mete en el armado del bloque”, aclaran, y remarcan la dificultad de alcanzar el quórum: La Libertad Avanza cuenta con 20 senadores y necesita 37.

“Tiene una relación institucional con el Gobierno”, resume la fuente. El último canal de diálogo con la Casa Rosada habría sido el ex jefe de Gabinete Guillermo Francos, con quien aún mantiene contacto.
El futuro de la vice
“No está armando para 2027; falta mucho”, insiste su entorno, que apela a la incertidumbre y volatilidad de Argentina como justificación. Aseguran que mantiene diálogo con todos los senadores en calidad de legisladores y no de armadores. Además, descartan ambiciones presidenciales inmediatas: “En 2027 se verá”.
Hace una semana, Villarruel alimentó especulaciones sobre su futuro al darle Me gusta en redes sociales a comentarios que la señalaban como la próxima presidenta. En su entorno lo minimizan: dicen que son simples halagos.
En paralelo, destacan la “buena repercusión en el interior” tras haber visitado prácticamente todas las provincias. El apoyo que tendría en la ciudadanía es un capital y sugieren que le podría ir bien en una eventual elección.

Según el último informe de Opina Argentina, la imagen negativa de la vicepresidenta es muy elevada y creció tres puntos de octubre a noviembre. Se ubica en 64%, por encima de Cristina Kirchner y Sergio Massa.
De momento, Villarruel concentra su energía en el Senado, que este año tuvo una “relevancia trascendental” con leyes como la del Garrahan y la de financiamiento universitario, indican. El protagonismo continuará en los próximos meses, cuando se traten en el recinto el presupuesto y las reformas laboral, tributaria y penal, prioridades del Gobierno en el nuevo período legislativo.


