
El Tribunal Superior conmemoró un siglo de vida institucional en un acto encabezado por su presidente, Luis Angulo.
Participaron de la ceremonia, entre otras autoridades, el gobernador Martín Llaryora, el ministro de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti y la presidenta de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las Provincias Argentinas y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Jufejus), Emilia Valle.
Durante el evento, que se llevó a cabo en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio de Justicia, el Angulo aseguró que “sin la Justicia, la libertad se convierte en privilegio y la ley en una mera herramienta de poder”. En ese marco, dijo: “Estamos llamados a profundizar el camino hacia una justicia más comprometida con los valores democráticos de la sociedad de nuestro tiempo”.
También aseguró que el objetivo de la función judicial es y seguirá siendo fomentar la paz social. En este sentido, consideró que los problemas complejos y transversales “requieren de respuestas colaborativas”, y agregó que el diálogo y la concertación son indispensables “cuando hay que hacer frente a asuntos que nos afectan a todos”.
En un mensaje a la comunidad judicial, Angulo remarcó que “desempeñarse en la Justicia es escuchar a quienes no tienen voz, proteger a los vulnerables y garantizar que cada persona, sin distinción, acceda a sus derechos”.
Brecha
Asimismo, puntualizó que “en un contexto global en el que la brecha social se acrecienta”, en el que “pocos tienen mucho y muchos no tienen nada” y en el que “las desigualdades ya no son solo económicas sino también digitales”, el rol del Estado, en general, y de las instituciones judiciales, en particular, “no puede estar en retirada”.
En su discurso, el magistrado afirmó que el centenario “es un momento para mirar hacia adelante con compromiso y empatía”.
También se refirió a los esfuerzos que hizo el Poder Judicial local en las últimas décadas para evitar la concentración de poder, prevenir la impunidad, favorecer la participación ciudadana y “fortalecer la transparencia y la confianza” en la justicia.
