
El flamante canciller Pablo Quirno defendió la gestión de la deuda en lo que va del gobierno de Javier Milei.
“Argentina no tiene un problema de cantidad de deuda, sino de credibilidad y de acceso a mercado”, afirmó.
“Fue la convicción del presidente Milei y el mandato que le dio al equipo económico, lo que permitió desarmar esas diferentes bombas que nos habían dejado, apelando a la ortodoxia macroeconómica, a la reducción récord de un déficit fiscal que llegaba a 5 puntos del producto a nivel del Tesoro y a 10 puntos del producto a nivel del Banco Central”, sostuvo ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados.
El ex secretario de Finanzas dijo que el país “tuvo 23 programas con el Fondo y no cumplió absolutamente ninguno” y que la Administración libertaria obtuvo financiamiento del FMI para capitalizar al Banco Central.
El canciller criticó la gestión de Alberto Fernández y cuestionó que la reestructuración que se hizo “la vendieron como virtuosa” pero “ocultando fundamentalmente lo que eran los vencimientos que iban a ocurrir una vez que el gobierno terminara”.
En esa línea, afirmó que lo que hizo el anterior gobierno fue “patear la pelota” y detalló: “Al comienzo de la gestión del presidente Milei teníamos un nivel de deuda de aproximadamente 485 millones de dólares”.
En ese marco, postuló que es importante “tener un desglose bien identificado” porque ante el historial de déficit “los diferentes gobiernos han utilizado un financiamiento monetario que no está expresado por lo general en la contabilidad de la deuda bruta del Tesoro”.
“Al momento del arribo al gobierno del presidente Javier Milei, el 30% de la deuda consolidada, 66 mil millones de dólares, tenía vencimiento a un día y el 90% de la deuda total en pesos estaba indexada. El Tesoro no tenía acceso a financiamiento genuino”, subrayó Quirno.
Precisó que la deuda del Tesoro en el periodo noviembre 2023-agosto 2025 se redujo en casi 50 mil millones de dólares. “La deuda se ha estado estirando sus plazos, que eso es algo muy favorable para las cuentas del Tesoro, y también se ha desindexado considerablemente”, sumó.
“La deuda siempre y en todo lugar es hija del déficit fiscal; sin déficit fiscal no hay incremento de deuda posible”, aseveró.
“Teniendo superávit fiscal, la deuda no solo comienza a reducirse en términos totales, sino que empieza a reducirse producto del crecimiento del PBI y su peso en relación con éste”, explicó.
“El superávit fiscal solamente se ocupa de cubrir los pagos de intereses, los pagos de capital no pueden ser cubiertos por el superávit primario, y como tal el Tesoro está obligado a comprar dólares para hacer frente a esas obligaciones”, agregó.
