Los gestos de Máximo Kirchner durante el discurso de Axel Kicillof en el búnker de Fuerza Patria fueron el primer símbolo de la etapa que se abre para el peronismo tras las elecciones. El arqueo de cejas ante el agradecimiento a los intendentes, el cierre de ojos y el tibio aplauso cuando el gobernador lo mencionó expusieron su postura. A su lado, Sergio Massa y Juan Grabois -la cuarta lapicera del armado nacional- completaban la foto la unidad alcanzada.
La derrota del peronismo compromete la posibilidad de construir una unidad sólida y programática. La campaña reducida a “Frenar a Milei” terminó de exhibir el vacío de contenido y la falta de “nuevas canciones”. El último intento, aquel “Estado eficiente” de Cristina Kirchner a comienzos de año, quedó apenas como un boceto luego de su condena.
Kicillof había logrado posicionarse como potencial líder del espacio después de la victoria provincial por 14 puntos en septiembre, pero la derrota nacional debilitó ese lugar. Asimismo, reaparecieron las tensiones con Cristina Kirchner.

El gobernador fue el principal impulsor de separar los comicios bonaerenses de los nacionales, una decisión que tomó contra la voluntad de la expresidenta. Con el resultado adverso, el pase de facturas no tardó en llegar. “El conurbano va a salvar a La Patria y Cristina Kirchner tenía razón (no importa cuando leas esto)”, publicó la intendenta camporista Mayra Mendoza.
Desde el conurbano también se escucharon reproches. “Los dirigentes nacionales tienen que entender que somos los intendentes los que tenemos los votos“, dijo Gastón Granados, jefe municipal de Ezeiza, donde Fuerza Patria se impuso con el 44% sobre el 38% de La Libertad Avanza.
Cristina Kirchner, por lo bajo, también habría cuestionado el desdoblamiento, convencida de que las elecciones concurrentes hubieran fortalecido la ofensiva contra Milei.

Kicillof, sin embargo, defendió su decisión. “Fuerza Patria sostuvo los mismos votos en octubre, así que el desdoblamiento no produjo una pérdida. El resultado fue 41%, que es muy bueno para una intermedia porque al peronismo le cuestan mucho. En democracia, es el mejor resultado. No alcanzó para ganar, que nos hubiera gustado a todos”, señaló en C5N. En la misma línea, su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, destacó que sumaron “una banca más en septiembre, justamente como consecuencia del desdoblamiento”.
Consciente de la fragilidad del espacio, Kicillof intentó marcar un horizonte la propia noche de la derrota: “Tenemos dos tareas: cuidar y defender a los que sufren, y construir una alternativa que demuestre a nuestro pueblo que hay otro camino. Que vale la pena trabajar por la justicia social, por una patria donde nuestros recursos, nuestra producción y nuestra industria estén al servicio del pueblo y no de una potencia extranjera”.

- El peronismo perdió en los cinco distritos más populosos -ciudad y provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza-, todos conquistados por La Libertad Avanza. Las distintas fuerzas peronistas ganaron en ocho provincias, pero Fuerza Patria como tal solo se impuso en Catamarca.
La derrota deja al peronismo frente a un problema sin solución aparente: sin el kirchnerismo, la unidad es inviable; con él, se vuelve casi imposible ampliar la coalición. El camporismo conserva una porción significativa del electorado, pero su permanencia en el centro de la escena complica alianzas y alimenta el voto no-peronista.


