La década del 60 marcó un antes y un después en la historia de Talleres. Fue el tiempo en que La Boutique se iluminó, en que los gigantes del mundo pisaron el Barrio Jardín y en que el país entero empezó a conocer la grandeza albiazul.

En enero de 1961, se hizo la luz en La Boutique. Literalmente. Talleres inauguró su sistema lumínico en un amistoso frente a Flamengo, marcando el comienzo de una nueva era para el fútbol cordobés. El estadio se vistió de gala y el brillo de esas luces sería apenas un anticipo de lo que vendría.

Pocos años después, el 8 de marzo de 1964, nuestra cancha sería testigo de una visita histórica: el Santos de Pelé llegó a Córdoba y se impuso por 2 a 1 en un partido que quedó grabado en la memoria de todos los hinchas. Apenas unos meses más tarde, el 19 de julio, otro gigante mundial diría presente: el Barcelona de España empató 1 a 1 en La Boutique, en su única visita a la ciudad. Dos potencias mundiales en el corazón de barrio Jardín: una muestra de lo que Talleres ya representaba en el fútbol argentino.
+ FOTO: Yo vi al Barsa en La Boutique:

El cierre de la década trajo otro hecho fundacional. En 1969, Talleres debutó en el Primer Torneo Nacional, representando al fútbol provincial en la máxima competencia del país. Aquella “T” fue el equipo del interior mejor posicionado, finalizando en el 11° lugar y demostrando que Córdoba podía mirar de igual a igual a los grandes del país. Desde entonces, el país entero empezó a descubrir a Talleres.
Bonus Track: Cuando Pelé y Willington se admiraron mutuamente
Ese mismo 1969, aunque Daniel Willington ya jugaba en Vélez, se dio un encuentro que los hinchas del fútbol todavía recuerdan con asombro. Fue en la inauguración del sistema lumínico del Estadio Amalfitani, donde Vélez y el Santos de Pelé empataron 1 a 1.

Aquel día, el “Rey” se rindió ante el talento del cordobés. “Es el mejor jugador que he visto”, dijo Pelé sobre Willington, que deslumbró con su magia. Desde entonces, muchos lo bautizaron como el “Pelé blanco”.
Un elogio que trascendió camisetas, pero que también reafirmó algo que en Córdoba ya sabíamos: el talento del “Daniel” era de otro planeta.
