En el mes de nuestro aniversario seguimos viajando por las páginas más gloriosas de nuestra historia. Si hablamos de los años 40, hablamos de una década particular para Talleres. Los porteños se llevaron una sorpresa al visitar el interior y uno de los jugadores más importantes de la historia, Alfredo Di Stéfano, debutaba con la camiseta de River en La Boutique.
+ FOTO: Talleres 7 Boca 3 – 1944:

El equipo albiazul venía con una seguidilla de títulos que lo afirmaron como potencia: Campeones de LCF en 1941, 1944, 1945, 1948 y 1949, que hicieron del club un verdadero protagonista de cada temporada. La camiseta de Talleres era sinónimo de prestigio, jerarquía y pasión.
El Campeón de AFA se topó con el Gigante del Interior
Hubo un partido que quedó marcado a fuego en la memoria del hincha. El 12 de octubre de 1944, en La Boutique y en pleno aniversario del Club, Talleres goleó nada menos que al campeón de AFA. Boca Juniors llegó a Córdoba con todo su poderío, en una gira que buscaba reafirmar su grandeza. Sin embargo, se llevó una sorpresa que todavía resuena en los archivos del fútbol argentino.

Aquel día, Talleres aplastó al “Xeneize” con un histórico 7 a 3, entrando en el selecto grupo de equipos que lograron humillar al gigante de Buenos Aires con un resultado de escándalo. Los goles de Campos, Gambino y Albella hicieron estallar Jardín Espinosa. Una hazaña que no fue casualidad: fue el reflejo de una “T” poderosa, respetada y temida.

(Gustavo Albella)
Bonus Track: La Saeta en La Boutique
Y si de historia hablamos, los 40 también nos dejaron un dato de color de talla mundial. El 7 de julio de 1945, en Barrio Jardín, debutó en la primera de River Plate un tal Alfredo Di Stéfano. Sí, la “Saeta Rubia”, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, jugó su primer partido oficial frente a un combinado cordobés en nuestra casa. Fue empate 1 a 1, con gol suyo.

(Foto: Alfredo Di Stéfano uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol)
Los años 40 fueron un importante período para Talleres. Con títulos locales y partidos para la eternidad, la T consolidó una identidad que ya no se detenía en Córdoba. Una camiseta que empezaba a ser respetada mucho más allá de sus fronteras.
Porque cada década tiene su sello, y la de los 40 dejó el suyo grabado en letras gigantes: la T que hacía historia en su casa y que mostraba al país entero la fuerza del pueblo albiazul.
