Axel Kicillof presentó en La Plata el Movimiento Derecho al Futuro, su nuevo espacio político, y con él, las claves de la estrategia del peronismo bonaerense para las próximas elecciones legislativas. El gobernador no solo ratificó su liderazgo en la provincia, sino que también se posicionó como el principal rostro de la oposición a Javier Milei a nivel nacional. ¿Planteó las nuevas melodías que se esperan del peronismo?
La oposición a la motosierra se erige como el lema central de su campaña. Kicillof busca capitalizar el descontento con el ajuste del gobierno libertario, presentando a la provincia de Buenos Aires como un bastión de resistencia. Su discurso enfatizó la defensa de la educación, la salud pública, la industria y el empleo, contrastando directamente con las políticas nacionales. “Lo que está en juego es que la motosierra no cruce la General Paz, que la motosierra no entre a la provincia de Buenos Aires”, sentenció, dejando clara la polarización con la Casa Rosada.

Más allá del discurso, Kicillof subrayó la importancia de la gestión como herramienta de oposición, diferenciándose implícitamente de Cristina Kirchner. “En la provincia de Buenos Aires nos oponemos a Milei con una gestión y con un Estado presente que no le suelta la mano a los bonaerenses”, sostuvo. Él puede pelear con acciones. Cristina, solo con palabras.
Sin embargo, su discurso no escribió las nuevas melodías que se esperan del peronismo. Una semana atrás la expresidenta había sido enfática acerca del replanteamiento de las propuestas a la sociedad, afirmando que hablar de Estado presente queda desfasado del momento actual de la sociedad: “Tenemos que volver a ver cómo logramos un Estado eficiente”. La reflexión y el planteo de nuevas ideas por parte del peronismo es esencial si busca recrear su atractivo.

En medio de la interna entre Kicillof y Cristina, el gobernador mencionó a su mentora, en un claro gesto de acercamiento. “Mientras recrudece el odio, recrudece también la persecución judicial sin una prueba: parece que quieren condenar de nuevo a Cristina“, afirmó.
Con el acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) en puerta, el peronismo se enfrenta a un escenario que exige unidad. Según la consultora Isasi/Burdman, LLA tiene un 37% de intención de voto en la provincia de Buenos Aires para las elecciones de diputados nacionales, el peronismo un 36% y el PRO un 6%.

Kicillof recogió el desafío y llamó a la unidad: “Desde nuestro movimiento convocamos a todos los sectores a formar un gran frente bonaerense”. Al margen de la unidad, hay una cuestión a señalar. Kicillof imitó el movimiento que realizó Manuel Adorni al estipular la tábula rasa e invitar a todo aquel que acompañe la agenda violeta a sumarse al plantel. En este sentido, ambos sectores se plantearon como líderes de sus acuerdos. El alumno está, ya no rompiendo con su maestra, pero sí emancipándose.
En esta misma línea, dejó en claro que el adversario al que deben derrotar es Milei y pidió no perder tiempo ni distraerse en las internas: la tarea que tienen para septiembre y octubre es ganar. Un desafío importante, considerando que el peronismo no ha ganado una elección intermedia en los últimos 20 años. “El único adversario que tenemos es Milei. Y está afuera, no está adentro”, dijo.
Tiempo de unidad. Y un peronismo que necesita mostrar su capacidad de innovación.


