
Se suele obviar la incidencia de la misma sobre las actividades diarias de las diversas empresas. Estos son algunos ejemplos de su impacto
Por Alejandro Golob (Grispo Abogados – Dpto. Derecho Comercial)
21/12/2022 – 09,33hs
Sin desconocer la grave incidencia que genera la insostenible inflación que padecemos en nuestra economía y el daño que genera sobre el poder adquisitivo de los salarios, se suele obviar la incidencia de la misma sobre las actividades diarias de las diversas empresas que operan en el mercado. Veamos algunos casos.
Importación de bienes y servicios que integran la cadena productiva
Nuestra economía no se auto sustenta, necesita integrar bienes y servicios importados: autopartes, software, químicos y en espacial tecnología. Estos productos claramente no se abonan en pesos, sino en moneda extranjera, en especial dólares.
La adquisición de estos dólares se hace día a día más difícil, producto de un tipo de cambio desdoblado, no unificado, en donde el comprador “no sabe” que monto deberá abonar para obtener la moneda extranjera que le permita adquirir los bienes y servicios que necesita para producir.
Pensemos brevemente en el mercado tecnológico, en el cual es muy fácil ingresar en la obsolescencia si no se posee tanto el software como el hardware adecuados. ¿Cómo pude pretenderse que se oferten bienes de primera tecnología si su acceso se ha convertido en un lujo?.
Esta cuestión impacta directamente en la cadena de valor agregado, estancado la producción, el comercio y la exportación, factores fundamentales del crecimiento económico. Debe adicionarse que los pocos productos que se ofrecerán en el mercado, serán caros y “antiguos”.
Contratos, montos y la “eterna” renegociación
Las relaciones entre empresas y consumidores, se enmarcan dentro de diversos tipos de contratos que brindan un entorno de seguridad jurídica, delimitando los derechos y obligaciones de las partes.
Toda empresa sabe que su actividad se encontrará sujeta a ser sometida ante los estrados judiciales
Ahora bien, ante el constante aumento de costos, multas, trámites burocráticos, insumos y todo costo operativo, es de carácter imposible sostener los precios pactados en los mismos.
Inclusive las cláusulas de actualización quedan en desuso rápidamente ante el abrupto ataque inflacionario. Genera un abanico de daños insoslayables: el consumidor adquiere menos, la empresa o bien debe depreciar la calidad del producto o su cantidad, de lo contrario aumentar costos. Se deben de renegociar constantemente las clausulas pactadas, entorpeciendo así la actividad mercantil.
Litigiosidad: su costo
Toda empresa sabe que su actividad se encontrará sujeta a ser sometida ante los estrados judiciales ya sea por conflicto con proveedores, usuarios, consumidores o el estado.
Si bien es imposible conocer el resultado de un pleito, es necesario provisionar aproximadamente cual será el costo del mismo a efectos de afrontarlo en su debido momento. Hoy en día es imposible efectuar una previsión aproximada.
El aumento de las tasas de interés, costos básicos del proceso (peritos, asesores, sellados, etc.) hace que los montos reclamados en las diversas acciones judiciales sean meramente simbólicos, por lo que una sentencia adversa o incobrable equivale al fin de la actividad empresarial.
Es menester afrontar el problema que genera la inflación en la actividad mercantil siendo el sector privado aquel que genera empleo genuino. Sin una estructura de costos estables y previsibles, el acceso a nuevas tecnologías y mercados hará inviable cualquier tipo de desarrollo.
