“No vamos a permitir que el kirchnerismo tenga la oportunidad de acusar de electoralista un paquete de medidas trascendentales para todos los ahorristas argentinos”. Con ese mensaje, Manuel Adorni comunicó que los anuncios económicos previstos para el día de hoy serían postergados.
La tesis de que las conferencias de prensa del vocero funcionan como plataforma de campaña se disparó esta semana, por el volumen y la relevancia de las medidas que se anunciaron (y que específicamente él tuvo el privilegio de comunicar) a pocos días de las elecciones porteñas, en las que Adorni compite como primer candidato de La Libertad Avanza (LLA).
El tipo de medidas elegidas expone al votante que LLA está buscando captar en la Ciudad: la clase media. Para eso, aprovecharon el micrófono que tiene Adorni a disposición para hacer anuncios que le hablan directo a ese sector. El propio vocero se encargó de remarcarlo al dirigirse, explícitamente, a los “ahorristas”.
Por un lado, se estableció la eliminación de los aranceles de importación para celulares, televisores, aires acondicionados y consolas de videojuegos. Adorni anunció una reducción que podría rebajar hasta 30% los precios finales. El anuncio desató un cruce entre el vocero, Federico Sturzenegger y José Luis Espert, por un lado, y el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, por el otro.

La reforma migratoria -también anunciada por Adorni- apunta en la misma dirección simbólica. El decreto endurece los requisitos para otorgar residencias a personas extranjeras, establece aranceles en servicios como salud y educación para ciertos migrantes, y amplía los mecanismos de expulsión para quienes cometan delitos.
Medidas de este tipo, comunes en países europeos y en Estados Unidos, hasta ahora no habían llegado a la política local. En una época en la que las deportaciones se volvieron frecuentes en otras latitudes, la Oficina del Presidente lanzó un mensaje claro: “Sepan todos aquellos que quieran habitar el suelo argentino, que en este país dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada”.
Aunque no tenga un efecto económico inmediato, este tipo de iniciativas suele encontrar eco en sectores medios urbanos que perciben a la inmigración como una amenaza a su acceso a servicios públicos, empleo o como un factor de inseguridad. En ese sentido, el gesto también puede leerse como una señal dirigida a ese electorado.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es la gran carta que juega el Gobierno. La inflación interanual bajó de 160,9% en noviembre de 2023 a 47,3% en abril de 2025, y eso les permite mostrar un modelo económico que logra lo que se propone. Después de un marzo con un pico del 3,7% -el más alto desde agosto de 2024-, en abril la inflación sorprendió con un 2,8%, luego de levantar el cepo cambiario y pasar a un sistema de bandas, algo que muchos pensaban que iba a disparar los precios. “Dato mata relato”.

En el episodio 39 de “Fenómeno Barrial”, el podcast de El Economista, Pablo Castro lo había anticipado: “El Gobierno puede llegar a la elección con la inflación todavía en baja, pero ahora sin cepo. Entonces podría decirle a los votantes ‘no sólo te bajé la inflación, sino además te saqué el cepo'”. Así fue.
Finalmente, la iniciativa oficial para facilitar el uso de esos “dólares guardados bajo el colchón” también está dirigida a la clase media: esos ahorristas en dólares que desconfían de los bancos y sufrieron las restricciones cambiarias. Aunque las normas aún no se anunciaron, el mensaje ya está claro.
Tecnología sí; inmigración, inflación y cepo, no y la posibilidad de usar los dólares bajo el colchón. Esa parece ser la fórmula para intentar conquistar a la clase media.
La elección del domingo dirá.


