La estrategia financiera de Caputo II se fortalece: un nuevo capítulo del atraso cambiario, ahora “semi programado” y entre bandas, para frenar la tasa de inflación. Un salvavidas de gran porte vino del Norte.
En la emergencia , que pudo ahogarnos en el océano de las reservas negativas, el salvavidas se sumó al declarado “superávit fiscal” y su consecuencia de no emitir dinero, de manera inmediata, para financiarlo.
Claro: un gobierno sin Presupuesto y por tanto las cuentas públicas más en las sombras que en la superficie: ¿quién y dónde contabiliza el devengado interés y el inexorable “gasto público” que algún día se presentará a cobrar; y dónde se acumula el costo futuro de la reparación de la infraestructura pública? De eso “no se habla”: Presupuesto no hay.
Los “festivaleros” del quinto piso, una paquetería, responden “andá cantale a Gardel”. Bien ahí. Una nota: los parlamentarios aplaudieron la suspensión de pagos a los acreedores privados, excluyeron del default a los Organismo Multilaterales. Ahora, los muchachos del Quinto piso celebraron que Caputo II – el mago de las finanzas -logró ser el ministro argentino que más deuda con el FMI (US$ 60.000 millones) ha acumulado en la historia del pasivo financiero del gran “defaulteador” del Planeta. Fue despedido por Mauricio a pedido del FMI. Y a pesar de antecedentes tan obscuros logró el amor apasionado de C. Georgieva.
¿Qué tendrá?

Desde Macri la Argentina es el principal deudor del FMI, no asistirlo ante la inminencia del abismo sería una imprudencia. Un viejo consejo financiero dice que “la primera pérdida es la menor”. Pero cuando el tamaño del pozo puede poner en riesgo (por la enorme proporción del crédito) la suerte del acreedor, alargar la vida no es una mala opción y mejor si, además, el deudor cuenta, de manera sorprendente, con el favor del secretario del Tesoro, que promete fondos para la próxima emergencia y, además, cuenta con la simpatía de los oligarcas tecno que orbitan en la red Trump. Un hombre afortunado. Como su tío. Su suerte de “trader” exitoso, campeón millonario de las mesas de dinero, revierte sobre todos nosotros. Caer en el abismo aquel viernes 11 hubiera sido malo para todos. Llegó el FMI y vino SB. Se alargó el puente.
El tercer elemento es la apertura comercial con atraso cambiario, destinada – se diga lo que se diga – a combatir la producción nacional y el empleo, porque ambos “encarecen”: los “precios están adelantados” (Caputo II). Para los libertarios “el pleno empleo” es una desagradable variable que, al potenciar la presión de los salarios al alza, es una amenaza “inflacionaria”. Recordaran la sentencia de don Milton Fridman y la cuota del desempleo necesaria. El riesgo del desempleo público y privado, marca el carácter de las paritarias más allá de los bonos eventualmente compensatorios.
Para Caputo II, la deflación, que para el resto de los mortales es la peor de las enfermedades de la economía, es una meta: dijo “los textiles tienen que bajar “a un tercio”. Imagina un derrumbe de los precios. Un propagandista, que funge como consultor, sugería (propugnaba) la futura caída de – como mínimo- 40% en el precio del novillo: futura liquidación ganadera, el retorno de G. Moreno pero por peores razones: no la mesa de los argentinos sino el pedal de los financistas. Caputo II no le fue en zaga: amenazó a supermercados y productores de alimentos. Milei, apasionado “ortopata”, indicó donde deberían colocarse los aumentos. Es presidente.
Quisiera imaginar la editorial de los medios tradicionales si un presidente no libertario, digamos normal, dijera tales barbaridades. El gran triunfo cultural de Milei es que ha logrado que todos sean de su condición y que nos hundamos en un mar de simplificaciones, groserías y mal gusto, sazonados, eso si, con la gran tradición de este medio siglo, que es multiplicar las deudas externas por parte de los que tienen relaciones en dólares; y los que no las tienen, deuda a pura maquinita emisora de billetes.
El gran triunfo cultural de Milei es que ha logrado que todos sean de su condición y que nos hundamos en un mar de simplificaciones
En este período ni el atraso cambiario, ni la apertura, son novedades, tampoco el “apriete” de precios (y su fracaso está en la memoria colectiva) pero si lo que es novedad es la eliminación presente (difícilmente futura) de la emisión de origen fiscal. Es un dato. Pero, dado los lugares por donde pasa la motosierra -más allá de la licuación- es legítimo preguntar qué impacto positivo tienen para la productividad sistémica que es, en última instancia, la base de una “sana estabilidad”.
¿Cómo se sostiene la “estabilidad” sin crecimiento sostenido de la productividad sistémica? La respuesta es conocida: cada vez menos gente adentro, cada vez más exclusión, lo que deja de ser clase media viaja a la pobreza y de allí a la marginalidad, tarda …pero llega.
Ahí entramos en el territorio donde los libertarios y los “traders” se distancian de la tradición del pensamiento económico de todas las escuelas. Para ellos no importa el cómo, mientras sea garantizada la pax financiera que da tiempo de entrar y salir (ganando). La eterna cuestión de los medios y los fines. Con anfetaminas se adelgaza, pero se destruyen las neuronas…por un tiempo flaco, pero idiota. Se recupera el entendimiento, pero se vuelve a engordar.
Es que reducir la inflación, alcanzar la estabilidad de los precios, es el objetivo dominante y hasta excluyente de Milei, porque es -lo han comprobado las encuestas- el aglutinante de opinión pública que garantiza su continuidad en el poder. Por lo menos hasta que la esperanza que ha despertado amaine. Y estuvimos a un click de ese momento cuando al rescate llegó el FMI y SB. Anabólicos.
Para entender la continuidad basada en un solo objetivo, sin concesiones, hay que recordar al triángulo del poder libertario. En él está Caputo III, el mago del kremlin, cuyo objetivo profesional es absolutamente independiente del “contenido” de las medidas: él es un conquistador del territorio del Poder y un colonizador capacitado para nunca abandonar el territorio conquistado usando las armas que haya menester. No se nos escapa la imagen del ex Senador Kuider o la frase dolida de los que se compran que pronunció Macri, ante la huida -entre otros- del senador Juez quien supo tener en su corazón a Talleres y a Néstor, después a Mauricio y ahora a Javier: los corazones mutantes de la política.
No hay Milei sin Caputo III cuya función es mantenerlo en el Poder. No el “poder hacer cosas”, porque programa no hay, salvo que el programa sea mantener vivo el pedal financiero. Para mantener “el Poder” los consultores han constatado que el alimento es, al menos hasta ahora, esta estabilidad con todas las luces amarillas que la intranquilizan.
Justamente este virus (el de la continuidad en el Poder) es, y ha sido en el país, cancelatorio de todo lo que privilegie el largo plazo. Es una de las tantas herencias malditas del menemismo: la reelección cada cuatro años que condiciona gobernar para ganar. El abandono de la política como “construcción de la Nación”: por eso, así se explica, el éxito de la política sin partidos, sin programas, sin compromisos. El gobierno del Consultor. Recordemos: “Dolarizamos, cerramos el BCRA, Emilio Ocampo“. Chau. Del discurso ganador del rockero, no quedaron ni rastros, salvo la continuidad de las obsesiones anales, la vulgaridad y el desprecio por los valores. Consecuencia (respuesta) de una sociedad golpeada a todo nivel por décadas de decadencia.
Hoy la economía, el que fue el principal tema de discurso de Milei candidato, está en manos de la consultora Anker y de su propietario, Caputo II. El programa inicial de Anker acaba de fracasar estrepitosamente: era la tablita de Arriazu del SXXI, con reservas negativas y a punto de desbarrancar, después de haber aguantado por un blanqueo que es un canto a la evasión.

Milei, en el Hotel Llao Llao, llamó héroes a los empresarios evasores, algunos presentes, y fue coherente: le salió fantástico. El que evadió hizo Patria. Acabado el verano del blanqueo, sufrió el golpe de un retorno a una inflación de 3,7 % mensual que, en términos de Javier, significaba que “viajábamos al 55% anual” de inflación y la pérdida de Reservas, amenazaba un estallido. Sabiamente Caputo II, trader afincado en la City, había sumado al equipo a J. L. Daza, ciudadano chileno, residente en EE.UU., amigo del Secretario del Tesoro, SB, y pez en el agua de las finanzas de NY. Actuando como una suerte de auditor del FMI y de las finanzas, en el gobierno argentino, logró habilitar una ayuda absolutamente extraordinaria coronada por las declaraciones de SB quien ha garantizado, como hemos dicho, el rescate de EEUU ante cualquier eventualidad.
Hay en juego muchas cosas, algunas bastante obvias y otras que atañen a una nueva cultura política que apadrinan los “ingenieros del caos” y que alimenta la emergencia de Trump: la derogación del Bien Común y la consecuente erosión del Estado y el campo orégano para un nuevo orden del Mundo. Somos una pequeña astilla en ese juego, pero – como decía en los albores de Milei un amigo y prestigioso economista del viejo cuño liberal – que no es mileismo – Javier es utilizado como predicador en contra del Estado de parte de los “tecnopatas” que quieren acabar con el Estado para liberarse de controles y así gobernar el Mundo.
Dice E. Morozov, “tres instrumentos letales: la gravedad del plutocrata (fortunas inmensas que distorsionan la fisica basica de la realidad), la autoridad del oraculo (pensar que sus ideas tecnologicas son profecias inevitables) y la soberania de la plataforma (la propiedad de las intersecciones digitales en las que se desarrolla la conversacion de la sociedad)”…D. Reidel, que maneja la energía nuclear, vendría a ser un delegado de este “poder” que rechaza todo control público a los desarrollos de la IA (maneja la inversión nuclear en Argentina) y que convergen con esa idea del ciudadano español, M. Varsavsky que sostiene que “la Justicia Social es el pecado de la envidia”.
Allá vamos.
