miércoles, 06 mayo
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¿Puede Leandro Santoro salir primero?

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Uno. ¿Puede Santoro salir primero?

La hipótesis más probable es que Leandro Santoro gane las elecciones a legisladores en la Ciudad de Buenos Aires y se convierta en quien más bancas meta en la Legislatura”. Lo dice Raúl Timerman, analista político, en diálogo con El Economista.

Según sus datos, Santoro, quien encabeza la lista “peronista” de legisladores porteños, ronda los 27 puntos, mientras que Silvia Lospennato, quien representa la lista de Jorge Macri, y Manuel Adorni, quien lidera la lista de La Libertad Avanza, están “ambos alrededor de 21 puntos”. Más atrás, el exjefe de gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, se ubica con 8 puntos y Ramiro Marra, por fuera de LLA, con 6 puntos. “El hecho de que el PRO y La Libertad Avanza no hayan logrado construir una alianza y que no haya balotaje en las elecciones legislativas favorece a Santoro”, explica Timerman.

Otro experto en estudios de opinión, quien en 2023 acertó el resultado de la elección porteña —cuando Santoro quedó segundo con el 32% frente al 49% del PRO—, comparte con este medio nuevos números: Santoro aparece primero con 27,1% de intención de voto; Lospennato, segunda con 17,8%; a lo que siguen, Larreta, 13,3%; Adorni, 12,2%; Paula Oliveto, 5,8%; Marra, 4,7% y Lucille Levy, 3,3%. El resto no llegaría al umbral del 3% (unos 60.000 votos) necesario para entrar a la Legislatura.

Un consultor con llegada al peronismo porteño maneja cifras algo distintas aunque con un mismo patrón: Santoro al frente con 29 puntos, seguido por Adorni (19), Lospennato (18), Larreta (11), Marra (6), Vanina Biasi (5), Lucille Levy (4) y Oliveto apenas 2,8.

La candidatura de Biasi, según explica, tiene un impacto marginal en Santoro. “Si iba Myriam Bregman, le quitaba más votos”, señala. Una figura de izquierda menos conocida, potencialmente, le come menos al voto de Santoro. 

Desde el entorno de Santoro admiten que la fragmentación del polo no peronista les da aire: “Adorni viene a defender la gestión nacional. Lospennato, al PRO frente a La Libertad Avanza. Nosotros, en cambio, somos los únicos que vamos a hablar de los problemas de los porteños”, dicen. “Es una oportunidad para enviar un mensaje al Gobierno nacional. Pero no creemos que la elección esté ganada: cuanto más se acerque la fecha, más reñida va a estar”.

En los pasillos del PRO se comenta una escena previa al cierre de listas. Mauricio Macri le rogó a María Eugenia Vidal que fuera candidata. “Te lo pido por favor”, le habría dicho. La exgobernadora respondió casi entre lágrimas: “No quiero salir a perder”.

El efecto de esa decisión, según otro consultor, fue inmediato: “Con Lospennato, menos conocida que Vidal, suben puntos Adorni y Larreta. El votante más de centro sería cooptado por Larreta, y el votante más duro por Adorni”. Otro lo plantea así: “La Ciudad se polariza entre Santoro y Adorni. El PRO todavía compite, aunque depende de cuántos votos arrastren Larreta y Marra. Si Larreta le saca más a Lospennato y Marra le quita más a Adorni, crecen las chances de Santoro”.

Un estratega del PJ porteño asegura, en voz baja, que la elección “se gana con más de 30 puntos”. Y señala una jugada “mediocre” del oficialismo local: “Eligieron mal a la candidata. Lospennato es poco conocida. No es ni Macri, ni Vidal, ni Horacio”.

Francisco Caporiccio, politólogo de la UBA con maestría en Políticas Públicas en la Universidad Di Tella, es el más joven de la lista de Santoro. Desde el bar La Ópera, resume: “Después de 18 años de macrismo, hay una sociedad que está cansada. Se nota en la calle.Y eso nos coloca en un lugar desde el cual queremos representar ese descontento”.

En este contexto, lo que está en juego no es sólo una elección legislativa. El mileísmo desea más dañar al PRO que ganarle al peronismo porteño. El objetivo, dicen en off varios armadores, es dejar fuera de combate a Macri. Como Kirchner con Duhalde en 2005, Milei quiere liquidar a su competidor directo por el electorado no peronista.

Y Macri, que ya le embarró la cancha a Horacio Rodríguez Larreta en 2023 y le soltó la mano a Patricia Bullrich en la primera vuelta, ahora busca una alianza que Milei no parece interesado en sellar. 

Santoro observa desde la vereda de enfrente esta fragmentación, con un ojo en la Legislatura y otro en la jefatura de Gobierno en 2027.

Cierre de alianzas en la Ciudad: el PRO y La Libertad Avanza irán por separado | Leandro Santoro encabezará la lista de Es ahora Buenos Aires | Página|12
Santoro observa desde la vereda de enfrente esta fragmentación, con un ojo en la Legislatura y otro en la jefatura de Gobierno en 2027. Foto: NA

Dos. El rol de Juan Manuel Olmos, el conciliador

“Juan Manuel Olmos a Santoro es el Yacobitti de Lousteau. El dueño, el armador y el financista“, le dice un analista político a El Economista.

—¿Es acertada esa equivalencia? —le pregunta El Economista a una persona cercana a Olmos que responde en off.

—Sí. Puede ser. Históricamente, la Ciudad siempre se dividía en tres patas: Víctor Santa María, quien tenía la plata, el sindicato de Encargados de Edificios y varios medios; La Cámpora, con Mariano Recalde a la cabeza y Olmos, dirigente del PJ histórico. Se inclinó la balanza para el lado de Olmos. 

En su juventud, Olmos fue socio político de Ritondo. Ambos apoyaban a Menem en los ’90. Después, Ritondo se fue con Macri, le armó la pata peronista a nivel nacional, y Olmos apoyó a Néstor Kirchner en la campaña de 2003. Desde entonces, se convirtió en el nexo principal de negociación del PJ con el PRO en la Ciudad. La figura de Olmos es una figura de conciliación. 

Es hábil, muy bueno técnicamente. “De los pocos que leen, estudian, saben los temas”, lo define una fuente. “Un animal político. Mientras todos entraban a laburar a las diez de la mañana, él a las siete ya había resuelto. Y cuando se iban a las seis de la tarde, él seguía hasta las diez de la noche”.

Olmos fue durante años presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad. Desde allí construyó y consolidó alianzas con sectores de la UCR y del PRO. Este entramado, señalan varias fuentes, posibilitó que el PRO delegara varios organismos de control y del poder judicial atravesados por la figura de Olmos. Su estilo más dialoguista y acuerdista terminó por granjearle más poder desde el ecosistema PRO que otros dirigentes como Recalde, de línea más confrontativa.

Además, Olmos fue quien sostuvo las estructuras tradicionales del peronismo porteño, las unidades básicas, y hasta las “cajas” del partido. 

Cristina Kirchner, que desconfiaba de muchos dirigentes del albertismo, sí respetaba a Olmos. Lo validó por su capacidad de gestión y articulación política. Antes de 2019, no tenían diálogo directo, pero eso cambió. Empezó a invitarlo al Instituto Patria, y hasta reuniones en su casa. En ese gesto, Víctor Santa María y La Cámpora perdieron cierto capital político. Olmos había conseguido lo que ellos antes tenían de modo exclusivo: acceso directo a Cristina.

Quizá, por esa cualidad conciliadora, por su bajo perfil, por sus acuerdos con las distintas partes, por mayor cintura política, Olmos quedó a salvo del deterioro que sufrió Alberto Fernández. Actualmente, entre Olmos, Víctor Santa María y La Cámpora, Leandro Santoro está más cerca de Olmos, aunque mantiene independencia. 

Una fuente cercana al candidato lo resume así: “Santoro no es de Olmos. La cabeza de lista del PJ en la Ciudad siempre es alguien conocido que mide bien. Hoy es Santoro. En 2019 fue Matías Lammens. No son de nadie”.

Otra voz agrega un dato: “Olmos siempre tuvo una lógica de construir para la Ciudad. Olmos solía resignar lugares nacionales para preservar su armado porteño. Construyó poder vinculado al tejido permanente, no al electoral”

Una escena sintetiza ese rol de equilibrista. Cuando se cerraban las listas en marzo, La Cámpora pidió que el sector de Axel Kicillof quedara afuera, por su disputa con el gobernador en la provincia. Olmos intercedió. Los sentó a negociar en un bar porteño. Quería que cada sector estuviera representado. Así consiguió que Berenice Iañez, dirigente del axelismo, entrara en el décimo lugar de la lista. La Cámpora aceptó. Como gesto, Olmos se ubicó en el número once.

Si Santoro obtiene entre 32 y 33 puntos, Olmos podría entrar. En ese caso, podría incluso ocupar la vicepresidencia primera de la Legislatura, cargo reservado a figuras con trayectoria.

Caporiccio lo pone en estos términos:

—Olmos es el presidente del Congreso Metropolitano del PJ. El encargado de realizar las alianzas electorales. Juan Manuel siempre militó por buscar la representación de cada uno de los sectores dentro de una lista. Y sin lugar a dudas eso es muy difícil de alcanzar, y él lo logró. Casi todos los espacios quedaron contentos con cómo terminó la lista.

La descripción que hizo Juan Manuel Olmos, exfuncionario de Alberto Fernández, sobre el Presidente - LA NACION
La figura de Olmos es una figura de conciliación. Foto: LA NACIÓN

Tres. Morfología de la lista Es Ahora Buenos Aires

—El Gordo se puso 11, él mismo. Se puso 11 él.

—¿Y qué significa ese mensaje?

—Yo lo armo, pero me pongo último —son las palabras de una fuente en off. El “Gordo” es Juan Manuel Olmos. 

En una lista legislativa, el puesto once no garantiza banca ni foto. Es el número de quien no empuja, aunque sostiene. Un lugar que no se ve, pero desde el cual se puede mover mucho.

“Sólo aquel que quisiera encontrar la piedra —encontrarla, pero no usarla— podría conseguirla”, escribe J.K. Rowling en Harry Potter y la piedra filosofal. La piedra, roja como un rubí, podía transformar cualquier metal en oro y producir el elixir de la vida, capaz de transformar en inmortal a quien lo bebiera. Durante un curso escolar, Lord Voldemort intentó apoderarse de ella para volver al poder. Aunque la piedra no se entregó al deseo: se le apareció al niño que no la quería para sí.

No hay Voldemorts ni Harry Potters en la política porteña. Pero sí hay una piedra: la llave del poder en la Ciudad de Buenos Aires. Y hay quienes la desean como si fuera oro líquido. 

Olmos, en cambio, parece seguir otra regla. Su lógica de la prescindencia lo emparenta con ese tipo de figuras que arman sin salir en la foto. Y en su estar —discreto, lateral— construye poder. Quizás este subrayado es señalar algo a contramano de la época: si no hay selfie no existe. 

Después de Santoro, la lista continúa con Claudia Negri; quien responde a Olmos y es la primera mujer vicedecana de la Facultad de Medicina de la UBA. Federico Mochi, conocido por ser amigo de Tomás Rebord, es el tercero en ser parte. Mochi responde al dirigente peronista Eduardo Valdés. La cuarta en la lista, Mariana González, es militante de Patria Grande y responde a Juan Grabois. 

Si se analizan cada uno de los siguientes candidatos, se observa una pluralidad de sectores políticos y de recorridos previos. Desde La Cámpora a Lammens, incluyendo el massismo y el axelismo. 

Y en el lugar número once, Juan Manuel Olmos.

Desde el santorismo aseguran en diálogo con El Economista: “Es una lista plural que representa a diferentes sectores del peronismo porteño y de la sociedad afectados por las políticas de Milei y Macri. Hay una vicedecana de la UBA, miembros de movimientos sociales y sectores populares, está el secretario general de la Juventud Peronista, una arquitecta que fue muy importante en la lucha contra el barrio náutico de lujo en Costa Salguero”.

El clima interno es lo que también aglutina la campaña de Santoro. La confianza en que encabezar sea una posibilidad real tracciona y “calienta” a la militancia después de una temporada mileísta fría y de mayor retracción. 

—Santoro dice que quiere hacer cordobesismo, como apostar a un peronismo de características porteñas. ¿Es así? —le pregunta El Economista a un dirigente del PJ porteño. 

—Para mí no. Todo el armado que tiene es un armado de gente que tributa a nivel nacional. ¿Cómo se arma un cordobesismo con dirigentes subordinados a Cristina Kirchner, Massa, Grabois, Kicillof, entre otros? Sería curioso un cordobesismo con personas que corresponden a los armados nacionales. Está buena la idea, pero no es realizable.

El clima interno es lo que también aglutina la campaña de Santoro. La confianza en que encabezar sea una posibilidad real tracciona y “calienta” a la militancia después de una temporada mileísta fría y de mayor retracción. Foto: Alejandro Guyot – LA NACIÓN.

Cuatro. Ejes discursivos

“La campaña de Santoro va a hablar de problemas que los votantes ven, cosas tangibles, que el ciudadano de a pie pueda percibir como ciertas. Es lo que viene desarrollando Santoro hasta ahora: camina la ciudad y muestra las cosas que funcionan y las que no, las promesas rotas, el estado de los hospitales públicos y de las escuelas, la falta de limpieza de las calles y la mala recolección de la basura”, detalla el analista político Raúl Timerman en diálogo con El Economista.

Santoro va al hueso de las cosas, a lo concreto: “Si podemos dejar reviews de los restaurants a los que vamos a comer, ¿por qué los porteños no pueden hacer lo mismo con las empresas privadas que son contratadas, y que muchas veces les dan de comer mierda a nuestros pibes? ¡Son empresas privadas! Se cambia la empresa y listo”, aseguró en Cenital con Iván Schargrodsky. 

—¿Cuáles van a ser los ejes de Santoro en estas elecciones porteñas? —le pregunta El Economista a un integrante de su mesa chica.

—Vamos a trabajar fuertemente en la desmejora notable de los servicios públicos y cómo ese abandono se relaciona con los negocios del Gobierno porteño. Hay que investigar esos contratos y renegociarlos para que brinden servicios de mejor calidad a un mejor precio para los contribuyentes.

Agrega: “La vivienda es un problema central en la Ciudad. Alquilar sigue siendo muy difícil, sobre todo para ciertos sectores. Queremos impulsar la reconversión del microcentro, una idea nuestra que el macrismo tomó para hacer negocios. Bien implementada podría convertir el barrio en una zona residencial para jóvenes. También hay que construir un parque público de viviendas en alquiler que garantice acceso a los sectores vulnerables y sirva como precio de referencia en el mercado. Y regular Airbnb: cuando se termine el atraso cambiario, el problema va a volver“.

Los ejes de la campaña incluyen también infraestructura, inseguridad y educación. 

“Santoro camina la ciudad y muestra las cosas que funcionan y las que no, las promesas rotas, el estado de los hospitales públicos y de las escuelas, la falta de limpieza de las calles y la mala recolección de la basura”, detalla el analista político Raúl Timerman.

Cinco. ¿A quién va a apuntar más con sus críticas Santoro? ¿Y a quién va a evitar pegarle? 

Las críticas están dirigidas, explica el analista Raúl Timerman, a la gestión de Jorge Macri. Lo que pretende Leandro Santoro no es ser legislador de la Ciudad, aclara, su objetivo es ser jefe de Gobierno en una futura elección. “Para lograrlo va a tener que confrontar con Jorge Macri, quien seguramente va a ir por una reelección como sucedió con todos los jefes de gobierno anteriores del PRO”. Como si Santoro se adelantase a la disputa ejecutiva en una medición legislativa. 

En el entorno íntimo de Santoro explican: “Vamos a discutir los problemas locales, a demostrar que el ciclo del macrismo en la Ciudad está terminado”. 

Respecto de la confrontación en su propio espacio, Santoro tiene una intención de voto sensiblemente más alta que la de las otras dos cabezas de listas que representan sectores peronistas: Juan Abal Medina y Alejandro Kim. 

—¿Cuánto puede afectarle a Santoro la presencia de Abal Medina y Alejandro Kim? —pregunta El Economista a un dirigente del PJ porteño.

—Guillermo Moreno hace mucho ruido en redes sociales y después tiene resultados electorales menores. En 2023 sacó menos del 1 % de los votos y no pasó el umbral de las PASO como precandidato a diputado nacional por la Ciudad. Aunque también Milei se creía que no iba a sacar tantos votos, y ahora está en la Casa Rosada. Abal Medina algo puede morder, pero no necesariamente el 3% que necesita para ser electo. 

—¿Cuál es el alcance actual de Moreno?

—Tiene menos rating en la tele y en el streaming. Moreno es un dirigente sin intenciones de cerrar una alianza con nadie. Se dedica a insultar adentro del peronismo, a desafiar a los contrincantes internos más que al Gobierno porteño o nacional. Con Milei pasaba algo similar: lo financió Massa y ganó. Así que hay que tener cuidado.

Aun así, el dirigente cree que Kim “no es un mal candidato”. “Quizás se estén midiendo para una alianza en 2027. Sería raro porque se están dando duro. Pero este morenismo recargado es lo que complica a Santoro para superar el 30%. Si no estuvieran, repetiría el resultado de 2023, cuando sacó 32%“.

Santoro se bajó del balotaje y festeja Jorge Macri | Revista Quórum
Las críticas están dirigidas, explica el analista Raúl Timerman, a la gestión de Jorge Macri. Lo que pretende Leandro Santoro no es ser legislador de la Ciudad, aclara, su objetivo es ser jefe de gobierno en una futura elección.

Seis. Y si gana Santoro, ¿después qué?

Raúl Timerman concluye: “Indudablemente una vez pasada esta elección legislativa, si Santoro la gana, lo cual es lo más probable, podría ser un potencial candidato a presidente de la nación, aunque no creo que sea su objetivo. Él quiere ser candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Por otro lado, en ese mismo espacio político ya hay de hecho anotados dos candidatos a presidente. Kicillof y Massa“.

“De cara al 2027 es importante convocar a los diferentes sectores democráticos de la Ciudad a la construcción de un frente porteño, con características propias. Fuerzas que quizás no coincidan después en lo nacional, pero que puedan tener coincidencias en función de un programa de gobierno sobre las problemáticas concretas de la Ciudad de Buenos Aires”, explicita un integrante de la mesa chica de Leandro Santoro.

—En caso de que Santoro gane la elección en CABA, ¿cuáles son proyecciones políticas hacia 2027? —le pregunta El Economista a un consultor cercano al santorismo. 

—A Santoro no le interesa ser presidente porque, actualmente, quiere ser jefe de Gobierno. Y recordemos que si el candidato es de otra fuerza política y tuvo un recorrido lejano al kirchnerismo, puede funcionar. Si hay inteligencia de parte del kirchnerismo, deberían ir detrás de una fórmula que ni siquiera el candidato a vicejefe de Gobierno sea kirchnerista. Ahí se podría ganar. El peronismo suele sacar en la ciudad la mitad del porcentaje a nivel nacional más algún punto. Si a nivel nacional se obtiene 50 %, en la ciudad se saca 28 %. La elección de Lammens fue la mejor porque si bien no entró al balotaje, a nivel nacional el Frente de Todos había sacado 47% y Lammens, 35%, en 2019. 

En off, fuentes cercanas señalan que como Santoro es un político con experiencia, desde el radicalismo hasta acá, respeta más ciertos códigos de la política que Lammens subestimaba. Santoro sabe hablar mejor el idioma de las distintas tribus del peronismo de la ciudad

¿La ciudad cambió? En el 2023, le fue mal a Milei, que sacó 19% en las generales en la capital porteña. ¿Ahora el votante porteño será capaz de votar en la elección legislativa a un candidato de La Libertad Avanza sin la bendición del macrismo? 

A Cristina Kirchner el poder se le escurre de las manos, por lo que no pudo elegir el candidato a jefe de Gobierno, como sí había podido hacerlo en 2015 con Mariano Recalde, cuando justamente fueron a buscar a Leandro Santoro para que acompañara la fórmula. En 2014, Santoro criticaba con dureza al gobierno kirchnerista. Recalde explicó la invitación que hacían a los porteños a recorrer el camino de Santoro: de ser antiperonista a acompañar al proyecto. El 18 de mayo, Santoro tendrá revancha. Volver a invitar a los porteños a recorrer su propio camino. 

En el presente, las distintas fuerzas se miden para ordenar la oferta electoral de cara a 2027. Santoro apuesta a dejar en tercer lugar al PRO, para disputar un potencial balotaje dentro de dos años con La Libertad Avanza, si la fuerza de Milei llegase con oxígeno para pelear la reelección a nivel nacional. 

“El votante porteño puede digerir un plan económico de derecha, pero la opción debe ser también liberal en términos políticos, en el respeto a las minorías. El mileísmo no sabe leer con agudeza este elemento”, asegura un analista. 

Está por verse si esta ciudad es más antimileísta que antiperonista. ¿Ahora el votante porteño será capaz de votar en la elección legislativa a un candidato de La Libertad Avanza sin la bendición del macrismo? El operativo para dejar en tercer lugar al PRO está en marcha, aunque no se debe subestimar el poder que da gobernar un distrito hace dieciocho años. Acá es cuando el poder de Larreta se vuelve fundamental, porque actúa como árbitro. Jorge Macri lo va a necesitar en 2027 si desea la reelección. 

La pregunta en definitiva lanzada a los distintos espacios políticos que juegan en esta elección es: ¿alcanzará?

¿Ahora el votante porteño será capaz de votar en la elección legislativa a un candidato de La Libertad Avanza sin la bendición del macrismo? 

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