Con el cierre de alianzas en la Ciudad de Buenos Aires, la disputa por la identidad de 17 años de gestión del PRO quedó asegurada.
Horacio Rodríguez Larreta encabezará la Alianza Volvamos Buenos Aires. Una apelación nostálgica de la que ya hablamos en la última nota de análisis sobre el nuevo personalismo porteño. Jorge Macri no pudo cerrar filas con exaliados importantes, como la Coalición Cívica o la UCR, y confirma su alianza Buenos Aires Primero.
¿Su identidad? El clásico triángulo amarillo del PRO con el que ganó desde el 2003, incluidas dos gestiones de su ahora contrincante.
Ahora queda pensar en los candidatos y, como ya sabemos, el PRO carece de importantes figuras.
Sin embargo, en su equipo de campaña se baraja una jugada tanto audaz como arriesgada. Paradójicamente, podrían armar sus propias PASO. Pongámoslo en orden. El PRO carece de figuras. Jorge Macri fue uno de los impulsores de su suspensión, además de adelantar el voto por la Legislatura porteña a mayo. Ahora, estas no son simultáneas con las elecciones nacionales senadores y diputados nacionales por la Ciudad. Las primeras son el 18 de mayo y las segundas el 26 de octubre. Recién el 17 de agosto deben presentarse los nombres de candidatos para las nacionales.

Con este calendario, el PRO podría presentar candidatos a legisladores porteños que, de medir bien, luego pasarían a presentarse como senadores o diputados nacionales por la Ciudad. Sería relegar las elecciones porteñas a un segundo plano en pos de la victoria nacional, mientras que en mayo ya se podrían asegurar los escaños porteños, que luego ocuparían los nombres más abajo en las listas.
Primero existe una discusión ética y moral sobre esta posible estrategia. O quizás el dilema no llegue a tales alturas y solo se solucione con un focus group que ponga en la balanza conformidad y descontento de la opinión pública. Sea como sea, quedaría en el equipo de comunicación del PRO tratar de convencer a su electorado porteño de la virtud en esta jugada. De primera mano es algo difícil de hacer si del otro lado espera Rodríguez Larreta con las puertas abiertas. Y, como promete, sin olor a pis.
La justificación podría ser poner al partido por encima de los nombres; poner esos casi veinte años de gestión por encima de las particularidades. Te pedimos que votes a este candidato, por más que luego no ocupe ese cargo, porque lo que votas son las ideas del partido, no a la persona en sí.
Esto sería no entender el nuevo personalismo porteño que rodea a su electorado, y no ser capaz de responder una simple pregunta: ¿por qué, si el partido predomina sobre los nombres, se necesitan las mismas figuras importantes en ambas elecciones para acarrear más votos?
Los que se benefician de esto, sin duda, serían nuevas figuras del PRO que quieren asomar cabeza. Supongamos que estas proto PASO den lugar a que los candidatos con alto conocimiento, que acepten ser parte de ellas, puedan también conseguir una banca en el Congreso en octubre. De ser así, veríamos las bancas porteñas ocupadas por toda una generación nueva del PRO. Es decir, los verdaderos candidatos a legislador tal vez estén a partir del cuarto o quinto puesto en una lista. Depende de ello también el formato de la Boleta Única Electrónica aprobada por el Instituto de Gestión Electoral de CABA el último 11 de marzo. Cosas al parecer tan banales como si aparece la foto o no, o un lugar más arriba o abajo, son más definitorias de lo que se creen en la mesa de negociación.

¿Dónde queda la legalidad en todo esto? Según Fernando Domínguez Sardou, analista y consultor político, “problemas legales, a priori, no hay porque no son elecciones simultáneas y, por ende, no lo pisa una normativa nacional. Hay una normativa nacional que establece que no podés tener más de una candidatura en simultáneo, pero acá los procesos electorales están completamente separados (…) Por ende, legal es”.
La Ley 26.571 de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral tiene en su artículo 22 una curiosidad respecto a este punto. Este establece que en las elecciones primarias los precandidatos solo pueden hacerlo para una sola categoría de cargos electivos. Elecciones primarias que fueron suspendidas y elecciones generales que no son simultáneas. Todo pelota.
Si un candidato del PRO llega a conseguir una banca en la Legislatura y luego se presentase a las elecciones nacionales, también tenemos que remitirnos al 2009.
- “Lo más cercano es el uso de candidaturas testimoniales. Efectivamente, es eso. El antecedente práctico o masivo de las candidaturas testimoniales lo vas a encontrar en las elecciones del 2009”, asegura Domínguez Sardou.
En aquel momento, candidatos que ejercían su cargo electivo (este año los legisladores todavía no habrían jurado), ya habían tenido el visto bueno de la Cámara Nacional Electoral. Quedaba el juego abierto para asumir, o no, de ganarse el nuevo puesto por el que se postulaban. Uno de los casos más icónicos es el de Daniel Scioli. Mientras ocupaba la gobernación de la provincia de Buenos Aires integró la lista para diputados nacionales del kirchnerismo en ese año, resultando electo. Luego renunciaría a la bendición que le dieron las urnas para seguir cómodamente con su gestión desde La Plata.
¿Es casualidad que, suspendidas las PASO, vuelvan a ser sugeridas las prácticas pre-PASO en los equipos de campaña? ¿O es una tendencia a instalarse? La Libertad Avanza también tiene que definir sus candidaturas. ¿Puede adoptar una estrategia parecida? Su electorado podría ser, aparentemente, más permeable a eso.
