
30 enero de 2025
El presidente Javier Milei participó del Foro Económico Mundial en Davos y dio un polémico discurso ante empresarios y líderes de todo el mundo. En su exposición, arremetió sin contemplaciones contra la “ideología woke”, a la que tildó de “virus mental” y el “cáncer que hay que extirpar”. A su vez, acusó al feminismo radical de distorsionar “el concepto de igualdad ante la ley” y buscar “privilegios”.
Además, el Gobierno avanza con un polémico proyecto titulado “Igualdad ante la ley” que busca eliminar los cupos en el Estado, la figura de femicidio como agravante del Código Penal y otras normas vinculadas a la igualdad de género.
El discurso de Milei tuvo fuertes repercusiones, con críticas que provinieron de diversos sectores e incluso derivaron en la convocatoria a una movilización para este sábado 1 de febrero.
Incluso sectores afines al oficialismo creen que fue un error darle argumentos a la oposición en temas muy sensibles en un momento en que, desde la vereda de enfrente del Gobierno, hay pocos elementos para cuestionar la marcha de la economía. Esos sectores cercanos a Milei no cuestionan el contenido de su discurso sino la oportunidad.
Podría ser un error inverso al de las autoridades anteriores. Porque así como frente a los problemas cotidianos avanzar con la agenda woke no es prioritario tampoco lo es concentrarse en impulsar la agenda antiwoke.
En Casa Rosada unificaron la narrativa para responder los cuestionamientos y bajarle el tono a la discusión. El vocero presidencial, Manuel Adorni, intentó explicar el discurso afirmando que “hubo muchas interpretaciones maliciosas”, y que “como liberales respetamos las decisiones en todos los ámbitos de las personas, incluso en cuestiones de género”.
De todas maneras, si el discurso de Milei se traduce en proyectos de ley concretos, el debate recrudecerá.
Minorías intensas
En ese marco, el consultor especializado en comunicación política, Carlos Fara, señaló que lo que lleva a Milei a pronunciar este tipo de discursos es “una estrategia de posicionamiento en un determinado segmento para solidificar una determinada minoría intensa”.
El analista subrayó que, en la política contemporánea, las minorías intensas se volvieron más relevantes que la construcción de mayorías: “Que tu minoría intensa sea más grande que las demás, te asegura tener un público muy fiel al cual no le importa cómo le puede llegar a caer eso a otros segmentos, inclusive a la propia mayoría de la sociedad”, explicó Fara.
Polarización identitaria
A su turno, el consultor político, Ioni Abelson, planteó que “en Argentina los conceptos woke están muy ligados al kirchnerismo y a una ola cultural que hoy es vista como parte de la decadencia de los últimos años”. Por eso, toda reacción a esas nociones es vista como “algo que va en contra del kirchnerismo”.
El consultor señaló que Milei tiene la intención de “posicionarse del otro lado de la agenda woke en general” para mostrar una polarización en los temas que esuvieron liderados por el kirchnerismo en Argentina.
Todo esto lo que hace es “reforzar identitariamente a su base de votantes, generar polémica e imponer agenda“, con lo que “se vuelve el centro de la escena”, observó Abelson.
Fara trajo a la luz el concepto de “debate valórico”, que refiere a los temas de segundo orden de importancia en una sociedad, pero que tienen una importante carga emotiva a la que se apela. “Los temas de la política tradicional ya no alcanzan para poder apuntar a solidificar un determinado segmento y entonces se recurre a las cuestiones más íntimas”, detalló.
En tanto, Abelson señaló que esta estrategia “le está dando resultados hace mucho tiempo, y en tanto la microeconomía le de aire, le va a seguir funcionando“. Sin embargo, advirtió que “en algún momento eso va a cambiar y hay que ver si va a estar preparado”.
Los riesgos
Fara advirtió que esta manera de comunicarse implica dos riesgos. El primero es que el Presidente “pierda la oportunidad de encolumnar votantes moderados”, dado que “hay un público que puede aprobar la gestión de Milei en lo económico, pero que no adhiere a estas cuestiones extremas”.
El segundo riesgo es que el Presidente “esté demasiado abrazado a temas que no son prioritarios y eso haga ruido”. Fara planteó que en la medida en la que los indicadores económicos le resulten favorables, “Milei se siente con mayor libertad para navegar por estos temas”.
