
Frente a los comicios legislativos de este año, las fuerzas que pretenden instalarse en el centro del escenario no tiene una respuesta contundente y sin matices para el principal interrogante que se formularán los votantes: ¿El gobierno de Milei merece ser castigado o reconocido por lo hecho en sus primeros dos años de gestión?
Pero a las dificultades para concitar apoyo masivo a la hora de votar en un contexto de elevada polarización, al centro se le sumo un problema adicional y es que quedan pocos dispuestos a construir ese espacio.
Uno de ellos podría ser Miguel Ángel Pichetto, pero que ahora parece más decidido a ser candidato a senador por el oficialismo de Rio Negro que armador de una fuerza nacional.
El más taquillero de todos, Juan Schiaretti, está en modo pausa en este momento y tal vez no vuelva a una posición más activa hasta después de las legislativas.
El que sí está activo es Horacio Rodríguez Larreta que está armando equipos, incluso con asesoramiento externo, pero la derrota sufrida en las primarias de 2023 contra Patricia Bullrich dejaron expuestas sus dificultades para conectarse con el electorado.
Otras figuras como Emilio Monzó han demostrado habilidad para de armado político a partir de los votos de otros, pero poca capacidad para conseguir apoyos propios.
La Coalición Cívica perdió fuerza a partir de la menor presencia de Carrió y su casi nula penetración más allá del AMBA.
Finalmente, la UCR se encuentra hoy dividida entre los que consideran que hay que apoyar al Gobierno como dejó en claro el gobernador Alfredo Cornejo en una entrevista en La Nación y aquellos, como Martín Lousteau, que consideran que debe afirmarse la identidad partidaria marcando las diferencias con MIlei. En este contexto, el radicalismo no tendrá una estrategia electoral a nivel nacional y cada provincia tendrá la suya.
El camino del centro parece angostarse en esta etapa en la que prevalecerán las estrategias locales por sobre las nacionales.
