
El Tribunal Oral Federal de Corrientes dictará este jueves la sentencia en el juicio por la muerte del subteniente cordobés Matías Chirino, quien falleció en junio de 2022 durante un violento “ritual de iniciación” en el Casino de Oficiales del Ejército Argentino en Paso de los Libres.
La fiscalía solicitó penas de 20 años de prisión para Rubén Darío Ruiz, Claudio Andrés Luna, Hugo Martínez Tárraga Reclus, Exequiel Emanuel Aguilar, Darío Emanuel Martínez, Luis Facundo Acosta y Gerardo Sebastián Bautista. Los siete están acusados de homicidio simple y abuso de poder. Por su parte, Claudia Daniela Cayata y Franco Damián Grupico podrían enfrentar penas de ocho años (querella) o nueve años (fiscalía) como partícipes necesarios.
La sentencia será dictada por los jueces Fermín Ceroleni, Juan Manuel Iglesias y Víctor Alonso.
Un “rito de iniciación” que terminó en tragedia
Según la investigación, Chirino y otros dos subtenientes fueron sometidos a maltratos degradantes la noche del 18 de junio de 2022. Los oficiales les ordenaron realizar tareas humillantes, beber alcohol en exceso con el estómago vacío y sumergirse en una pileta de agua sucia y fría, vestidos con ropa de gimnasia de verano.
Además, les prohibieron usar sus teléfonos celulares para evitar que contaran lo sucedido y los obligaron a recitar “la oración del soldado” y la misión del Ejército Argentino. Si cometían errores, debían realizar ejercicios físicos como flexiones de brazos o correr alrededor del quincho.
Cuando los tres jóvenes perdieron el conocimiento debido a las condiciones extremas, fueron abandonados en una habitación. Chirino quedó tendido en un colchón sin frazada, pese a las bajas temperaturas de esa noche.
Cerca de las 6 de la mañana del 19 de junio, el imputado Gerardo Sebastián Bautista contactó a la enfermera de guardia, quien encontró a Chirino sin signos vitales media hora después. Aunque intentó maniobras de reanimación, el joven falleció en el Hospital San José de Paso de los Libres.
Dolo eventual
El fiscal Fabián Martínez sostuvo que los acusados actuaron con dolo eventual, al conocer los riesgos que las condiciones impuestas podían causar en la salud de las víctimas. A pesar de ello, continuaron con el ritual, demostrando indiferencia hacia el estado de indefensión de Chirino y omitiendo las precauciones mínimas para evitar el desenlace fatal.
