Este jueves en la sección de entrevistas “¿Qué es de tu vida?” hablamos con Pablo Giesenow, deportista adaptado y un ejemplo de superación.
Pablo sufrió un accidente automovilístico cuando iba de sorpresa camino a Santa Cruz para el cumpleaños de su padre, pero atravesando La Pampa en medio de una tormenta chocó contra un guardarraíl. Cuando llegó la ambulancia ya había perdido mucha sangre por lo que debieron amputarle las dos piernas.
Desde ese momento vida dio un giro inesperado, y pudo encontrar en el deporte un pilar donde apoyarse para salir adelante. “El 2015 me cambió la manera de encarar la vida cotidiana, desde lo físico y lo mental. El deporte me acompaña desde que tengo memoria. Y desde el día del accidente fue lo que me salvó la vida”, aseguró.

Pese a la gravedad del accidente, logró recuperarse milagrosamente con el sostén de su familia: “Mis hijos fueron un motor muy potente. Intenté salir del rol de víctima rápido, fueron 7 meses en silla de ruedas. A ellos les pasó más rápido que a mí porque intenté ponerle humor y esperanzas”.
Más allá de que le costó adaptarse aceptarlo, Pablo valoró poder salir con vida del accidente y no se excusa en lo que pasó. Hoy practica running y llegó a trepar Aconcagua, explicando que muchas veces los límites están en la mente: “La clave está en la cabeza y en el corazón. Los dolores quedan, pero todo lo demás hace que me cargue de energías de nuevo y vuelva a intentarlo. Uno no sabe la fuerza que tiene, hasta que ser fuerte es la única opción. Muchas veces los límites están en nuestra imaginación, más que en la realidad”.
“Aún cuando te impongan los límites desde afuera, tenés que dejar las excusas de lado y meterle para adelante. Es aprender a diferenciar los problemas reales de las circunstancias por resolver”, manifestó.

