¿Qué sucede si el mercado no acierta su pronóstico para las elecciones de mañana?
Por PPI
Tan solo una rueda. Es todo lo que tiene Wall Street antes de que el pueblo estadounidense elija al presidente que conducirá la economía durante los próximos cuatro años. El escenario base que el mercado contempla es una victoria del expresidente Donald Trump.
No obstante, las últimas encuestas sugieren que la disputa será más reñida de lo previsto. Una encuesta de NBC News muestra la contienda está empatada en 49%-49%, mientras que otra del New York Times posiciona a Kamala Harris como ganadora en cinco de los siete swing states.
Más allá de esto, Trump sigue liderando, por una mínima diferencia, en el promedio de los sondeos (48,5% contra 48,4%).
Al analizar los datos por estado, también obtendría la victoria en el colegio electoral, asegurando 287 votos electorales frente a los 251 de Harris.
Sin embargo, hace unas semanas, la campaña de Donald Trump tenía mucha más potencia. El expresidente lideraba en los siete swing states y actualmente lo hace solo en cinco.

Veamos por ejemplo el caso de Michigan, que antes de las elecciones de 2016 era considerado parte de la blue wall -tradicionalmente vota por el Partido Demócrata-. En 2016, Trump logró conquistar Michigan, pero lo perdió ante Biden en 2020. Hoy, Harris tiene una ventaja de +0,9% en este estado.
Lo mismo ocurre en Wisconsin, otro estado que Trump ganó en 2016 pero perdió en 2020, y el spread se encuentra a favor de la vicepresidenta (+0,3%).
- En Carolina del Norte, Georgia, Arizona y Nevada, el candidato republicano tiene una diferencia favorable y superior al 1%.
¿Qué pasa con Pennsylvania? Aquí podría estar la clave de la elección. Por el momento, la diferencia es positiva hacia Trump, pero de tan solo 0,2%. Esto equivale a casi un empate. Cabe destacar que este estado suma 19 votos electorales, lo que podría definir la votación. Si suponemos que en el resto de los estados se cumple lo que reflejan las encuestas, pero que Pennsylvania se da vuelta, Harris ganaría las elecciones. En particular, obtendría 270 votos electorales contra 268 de Trump.
Es interesante como la discusión giró en torno a las encuestas. Cada vez menos personas responden a ellas y, por esta razón, son menos significativas que en el pasado.
Nate Silver, uno de los estadísticos más reconocidos en temas políticos, advirtió que el sesgo de no respuesta puede ser un problema difícil de resolver. En su modelo de simulación, le otorga a Trump una probabilidad del 53% de ganar.
En este contexto, las apuestas electorales han emergido como una nueva variable, siendo legales por primera vez en la historia moderna de Estados Unidos. En teoría, esto significa que estos mercados son más líquidos que nunca y, como resultado, sus conclusiones deberían ser más precisas que en el pasado. Actualmente, la diferencia a favor de Trump es más amplia, con un 51% frente al 49% de Harris.

El Trump Trade era simple: long dollar. Si los republicanos logran acceder a la Casa Blanca e implementar tarifas agresivas sobre las importaciones, además de recortes impositivos a nivel interno, la principal divisa del mundo podría fortalecerse. Se anticipan mayores rendimientos derivados de presiones inflacionarias y un incremento en el endeudamiento, lo que atraería flujos que apreciarían la moneda.

Por esta razón, ante la creciente probabilidad de que gane Harris, el DXY cae 0,6% y el rendimiento del bono a 10 años recorta casi 10 pbs.
Clave: el mercado se prepara para una semana con alta volatilidad. En efecto, el índice de volatilidad en el mercado de renta variable, VIX, se sitúa por encima de los 20 puntos. La inquietud del mercado no se debe únicamente a las implicancias de las elecciones. Pues un día después de ellas comenzará la reunión de política monetaria de la Reserva Federal, que culminará el jueves con su decisión final. Tras el informe laboral del viernes pasado, prácticamente no hay dudas: el mercado descuenta un recorte de 25 pbs que llevaría la tasa a la zona de 4,5% – 4,75%.
