Por Matías Candoli
Desde siempre se ha hablado de jugadores que nacen futbolísticamente en el fútbol de Córdoba y que, después de triunfar a nivel nacional e internacional, quieren pegar la vuelta. En los últimos 40 años se puede recordar los regresos de Oscar Dertycia desde el Tenerife de España para jugar, primero en Talleres y después en Instituto y General Paz Juniors.
El Cocayo, en la T, cuando volvió en la temporada 95-96 metió 19 goles en 40 partidos y, en la Gloria, en la temporada siguiente, anotó 10 en 27 juegos. Su último club en Córdoba fue el Albo, en la Primera B Nacional 2000/1 en donde terminó jugando y dirigiendo junto a Gerardo Reinoso en un equipo que ya había descendido al Argentino A. Festejó seis veces en 25 partidos.

Otro que se viene a la memoria es el caso de Fernando Nicolás Oliva, quien también surgió desde Unión Florida, pasando a la fama en Instituto. Luego, Osvaldo Ardiles lo llevó al Shimizu S Pulse de Japón en 1996 regresando a la ciudad para jugar en Talleres en la temporada 99/00 donde fue campeón de la Copa Conmebol. Luego, volvió dos años al país asiático y regresó a Instituto en 2003 en un paso sin pena ni gloria. De allí fue a Juniors y se retiró en Sportivo Belgrano de San Francisco.

También volvió Diego Klimowicz desde el fútbol alemán para hacer los últimos partidos en su “querido” Instituto en donde sólo pudo jugar diez partidos en 2011 con uno solo gol en su haber antes del retiro.

Y en este mercado de pases aparecen, con chances ciertas de volver a ser albirrojos Ramón Wanchope Ábila y Guido Mainero.
Por el lado de Talleres, para los memoriosos, a finales de la década del 80 volvieron históricos como Luis Galván y José Daniel Valencia en una época en la que el fútbol cordobés estaba lejos del brillo que había logrado una década antes. Más acá en el tiempo, uno que dejó huellas en la T fue, sin dudas el caso de Pablo Guiñazú.

El Cholo, que no había jugado nunca en el club, pudo plasmar su deseo en 2016 y su golazo ante All Boys que le dio el ascenso al equipo dirigido por Frank Kudelka todavía es gritado por los hinchas. Ahora, el ex volante tuvo un tercer regreso: es desde este año el director deportivo del club presidido por Andrés Fassi.
Uno que no tuvo mucha suerte en su regreso fue Julio Buffarini quien, después de jugar en San Lorenzo, en el fútbol brasileño y en Boca, no tuvo muchos minutos en la T y partió a Independiente llamado por su amigo Carlos Tevez, entrenador del Rojo. A él se suma la vuelta de Favio Álvarez que jugó en la MLS y no tuvo un buen torneo y se fue a jugar a Colón en el plantel que descendió a la Primera Nacional.

En el equipo de barrio Jardín, los hinchas en la cancha y en redes, añoran los regresos y, en cada mercado de pases hacen sonar los nombres de Javier Pastore y de Cristian Pavón, por ejemplo.
En Belgrano, cada vez que termina un torneo, los fanas piratas preguntan ¿cuándo vuelve el Mudo Franco Vázquez? El oriundo de Tanti, a sus 34 años, sigue desparramando talento en la Serie B italiana para el Cremonese y demora su vuelta a Alberdi.

En años anteriores, hubo regresos como los de el mismo Luis Fabián Artime que volvió varias veces al club como jugador y su último regreso oficial fue como presidente en la función que todavía ostenta.

Jugadores como Leonardo Torres, José Luis Villarreal, Hernán Medina y Mario Bolatti, entre otros, tienen regresos al club en distintos años pero sin el brillo de sus años. En la última temporada quien volvió para retirarse dejando una mejor imagen que la que se fue.
En este nuevo mercado de pases vuelven a escucharse nombres como los de Emiliano Rigoni, Renzo Saravia, Tomás Guidara y el ya consabido de Matías Suárez quien vuelve a tener chances ciertas de regresar después de desvincularse de River.

En Racing, aunque en menor medida, recuerdan la vuelta de César Mansanelli después de haber hecho carrera en Belgrano y siempre hay apellidos que se asocian a una vuelta como el de Claudio Riaño.

